El Puente del Beso

Entre los nuevos puentes que se han construído en Copenhague a lo largo del último año, aquél que ha dado más que hablar es el “Puente del Beso” o, como le llaman los daneses, “Kyssebroen”. Su nombre no se debe a un irrefrenable impulso de besar al prójimo cuando se está cruzando el puente, sea una vikinga exuberante o un troll narigón y feo; la gente lo llama así simplemente por su mecánica: dos plataformas que no se elevan, sino que se separan para dar paso a embarcaciones y al unirse, sus partes parecen besarse… Los latinos de Escandinavia también pueden ser románticos.

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El Puente del Beso es uno de los puentes más usados por ciclistas y peatones
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La construcción abarca 180 metros y cuenta con carriles para ciclistas

El Puente del Beso es parte de un proyecto que busca facilitar el transporte y las conexiones para peatones y ciclistas entre las muchas islas que forman Copenhague y, actualmente, es uno de los puentes más populares y utilizados por la gente. Aún así, esta obra cuenta con un lado oscuro: la Ley de Murphy persiguió al proyecto durante todo el tiempo que duró la construcción. Desde Octubre del 2011 y hasta el 7 de Julio de 2016, el día en que finalmente abrió al público, cada paso en esta obra se demoró por problemas de diversas índoles: medidas mal tomadas en una estructura de precisión milimétrica, errores cometidos por la Comuna de Copenhague y la quiebra de una de las constructoras ligadas al proyecto fueron las razones principales en una demora de más de tres años. La paradoja del Puente del Beso es que, con sus 180 metros, demoró más en construirse que el Puente de Øresund, aquél que une Dinamarca con Suecia y que cuenta con 18 kilómetros.

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Vista de Nyhavn, la tradicional y colorida área portuaria, fotografiada desde el puente.

Pero todo lo dicho es pasado, hoy el Puente del Beso ya es real y se ha transformado en un eje escencial para unir espacios muy tradicionales y concurridos como Nyhavn (el colorido sector portuario, famoso por sus bares y restaurantes), La Plaza del Rey y la peatonal a La Pequeña Amsterdam, el mercado de comidas conocido como Isla de Papel y la Ópera. Además de conectar todos estos rincones de Copenhague, nos ofrece una vista magnífica sobre el puerto de la ciudad, por lo tanto no dejes de cruzar el Puente del Beso, y no sólo lo cruces sino también dale un tiempo y disfrutá del paisaje portuario y la vida que lo envuelve.

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Área central del puerto de Copenhague. Al fondo la Nueva Òpera y el mercado de comidas en La Isla de Papel (Papirøen).
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Vista de la Nueva Casa del Teatro desde el Puente del Beso
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Imagen de un bus acuático atravezando el sector del puente

El Puente del Beso en números y otros datos

Longitud: 180 metros.

Costo total: 305 millones de Coronas o 41 millones de euros; originalmente el presupuesto era de 200 millones de Coronas y parte del dinero fue donado por la compañía de transporte marítimo Maersk.

Tráfico: se estima que a diario lo cruzan 7500 ciclistas y cerca de 9000 peatones.

Nombre real: Inderhavnsbroen… Pero queda mucho mejor el Puente del Beso!

Ubicación: el puente se halla al final del Canal de Nyhavn y a 5 minutos a pie de la Plaza del Rey (Kongens Nytorv) y la peatonal Strøget.

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